
El 11 de mayo de 1960 la FDA (Food and Drug Administration) aprobó la venta de Envoid, el primer anticonceptivo oral. En enero de 1961, se lanzó la primera píldora fuera de Estados Unidos: Anovlar, del laboratorio Schering, actual Bayer. Fue aprobada primero en Australia, luego en Alemania y después, al resto de Europa y América Latina. Seguramente no existe un fármaco que haya revolucionado tanto al mundo como este, tanto, que la revista Newsweek en una edición especial en 1999, encuestó a 80 científicos para determinar los diez inventos más importantes de los últimos dos mil años y los resultdos fueron clarísimos: junto a la energía nuclear, la imprenta y los computadores, aparece la píldora anti conceptiva. Seguir leyendo »

Está en etapa de estudio aún, pero abre grandes esperanzas a las mujeres del mundo. En México, un grupo de científicos está trabajando en una píldora anticonceptiva masculina y aunque sólo se ha comprobado su efectividad en ratas, es un hecho que con el fármaco, los animalitos de laboratorio eyaculan sin espermatozoides, lo que obviamente evita el embarazo. Según los investigadores, lo más relevante es que el medicamento hasta el momento no provoca efectos secundarios, como baja de la testosterona o disminución del deseo sexual. Según Adriana Morales, investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana de México, esta es una primera etapa que va seguida de experimentación con monos, perros y gatos y al final del proceso, se ingresa a la fase clínica en que el fármaco es aplicado en humanos. Hasta el momento, el único “pero” es que no se sabe si el proceso se revierte una vez que se deja de consumir el medicamento, es decir, podría producir infertilidad. Mi pregunta es ¿los hombres están dispuestos a asumir la responsabilidad del control de la natalidad en la pareja? Asunto difícil, aunque sólo como una pequeña y dulce venganza sería muy entretenido ver cómo enfrenta un hombre la bochornosa caída en conjunto de la billetera y la tirita numerada inconfundible, como nos pasa a las mujeres cuando se nos da vuelta la cartera. También sería diabólico y placentero el reto que les daríamos a nuestras parejas cuando olvidaran tomar la pastilla…aunque las cosecuencias seguirían siendo para nosotras. Definitivamente ese es un momento histórico que no me perdería por nada.