
Hoy me gustaría felicitar a toda mujer, no sólo porque marzo es nuestro mes, sino simplemente porque somos mujeres y, aunque muchas no lo sientan así, sólo por serlo tenemos el mundo a nuestros pies. En esta ocasión y por lo mismo, no vamos a discutir contenidos amorosos, ni complicaciones de dinero, ni las medidas de los atributos del “ex”, ni el motivo por el cual alguna vez nos plantaron. ¿Saben por qué? Porque en nuestro mes, esto no nos debe importar. Tampoco me referiré a la mujer encasillándola dentro del rol que, inquisitivamente, la sociedad nos impone como el principal: ser madres. Y es que a momentos ese rol pareciera hacernos olvidar que lo que fuimos en un comienzo: simplemente mujeres. ¿Por qué lo digo? Porque muchas entienden que ser mujeres es sinónimo de ser madres. Chicas, nuestro rol en la sociedad actual se ha diversificado enormemente y por lo mismo ha logrado que cada mujer tenga que optar por qué camiseta ponerse ante el mundo: ser madre, ser profesional, ser dueña de casa, ser esposa, ser hija, y así muchos otros. Por lo mismo, es que ser exitosa profesionalmente tiene una carga bastante mayor en nuestro género, debido a que hay mil y una cosas en nuestra mente que no nos permite abocarnos 100% a nuestra profesión, ya que de una forma u otra forma, es imposible dejar de lado el resto de los roles que hemos cargado en nuestra mochila.
Dentro de los roles que recién nombré hay uno en el que quiero profundizar más, a pesar de que a veces es el que mantenemos más postergado. Se trata de ser mujer a secas. ¿Qué es ser mujer?, ¿Por qué algunas son más mujeres que otras? ¿Por qué otras se martirizan cuando quieren serlo más? ¿Por qué tuvimos que salir tan culposas que hasta por ir a la peluquería en vez de ir a ver la clase de natación de tu hijo, nos sentimos egoístas? ¡Ay chicas!, a momentos sostengo que somos nosotras mismas las que potenciamos estas disyuntivas desde el primer momento de existencia, desde que el médico anuncia “¡es una niñita!”. Hasta los 2 años aproximadamente, los juguetes son parecidos entre niños y niñas. Luego comienzan a diferenciarse por género, y a la vez dentro del género femenino toma también dos directrices: la muñeca que toma leche y duerme siesta más el juego de tacitas para jugar al té, o el segundo que corresponde al esmalte Tammy con un vestido de princesita y zapatitos reina. ¿Podríamos pensar que quizá desde niñas potenciamos una predisposición a priorizar cierto rol sobre otro?, o quizá ¿Podremos encaminar una tendencia a preocuparse un poco más de sí mismas y no postergarse por los demás? Posiblemente depende de nosotras enseñarles a nuestras hijas a no dejar nunca de ser mujeres. Al fin y al cabo son las madres la única imagen en vivo que cada niña tiene como ejemplo para identificarse con su rol femenino.
Una madre que no se da el tiempo para ella, para cuidarse, para salir arreglada cada mañana, para mantenerse bella será una madre que no transmitirá esa necesidad en su hija. Dentro de mi experiencia profesional me he percatado que las mujeres tienen muchas menos pasiones que los hombres y que como factor común, a la mayoría de ellas les avergüenza expresar que uno de sus mayores pasiones es: ir de shopping, hablar por teléfono con las amigas, tomar sol para sentirse bronceadas, etc. ¿Sabían chicas que para nosotras comunicarnos es una forma de canalizar tensiones y energía?, ¿Sabían que simplemente al estar contentas nuestro cerebro libera ciertas hormonas que son responsables de la sensación de satisfacción y combaten el malestar? Por lo mismo, aceptemos y desprejuiciemos que sí nos fascina vitrinear, comprarnos un regalito para nosotras y hablar horas boberías con amigas y de esta manera transmitamos que estos placeres tan simples que transversalizan todos nuestros roles y que sólo nosotras sabemos disfrutar, son necesarios para nuestro autocuidado personal.
*Nerea De Ugarte es Sicóloga con Master en Sicología Clínica y Encargada Programa Mujeres Jefas de Hogar, SERNAM. Escribirá su columna Pluma Rosa cada 15 días en este blog y en Para Ti impresa cada tres meses. nereadeugarte@gmail.com